¿Nuestras emociones le importan a Dios?

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Nuestras emociones son importantes para relacionarnos con nuestro prójimo y nos ayudan para nuestro crecimiento espiritual. Ahora, si ya sabes que las emociones son parte fundamental de tu vida ¿Nuestras emociones le importan a Dios? Sigue leyendo para conocer la respuesta.

Las emociones son comportamientos, sentimientos o sensaciones que tenemos como seres humanos como la tristeza, la alegría, el enojo, el amor, la sorpresa, etc. Todas estas emociones las activamos ante alguna circunstancia que estemos viviendo en ese momento. En cada una de ellas actuamos conforme a lo que sentimos, sin embargo, muchas veces no es la mejor manera de reaccionar. 

La palabra emoción viene del latín; nombre que se deriva del verbo mover que significa mover, trasladar. Entonces, las emociones son impulsos que inducen a la acción. Estas emociones te permiten sentirte vivo, pleno con ilusiones y motivaciones. Imagina que no fueran parte de nosotras, nada a nuestro alrededor tendría valor, nuestras vidas no tendrían sentido. Definitivamente a Dios le importan nuestras emociones.

Tus emociones son un regalo de Dios

Dios te creo, a su semejanza (Génesis 1:27) así que eres su reflejo de tal manera que depositó en ti todos sus sentimientos para que pudieras expresarle a los demás cómo te sientes. A veces puedes sentirte feliz, triste, enojada o con gozo. Y que sientas estas emociones está bien porque para Dios ninguna de ellas es desconocida y Él te las dio con amor aún las que crees que son negativas como el enojo y la tristeza. Toda la creación de Dios es buena y hermosa. Así que somos perfectas y maravillosas ante sus ojos y las emociones que depositó en ti son parte de la belleza de su creación.

Muchas personas tienen la idea errónea de que expresar sus sentimientos es malo y buscan la manera de reprimirlos, pero déjame te digo que aún Jesucristo mismo las tuvo en su paso por la tierra y las experimentó en diversas situaciones. Lo importante es saber llevarlas con amor y paciencia sin sobresaltarnos sin que estas emociones nos lleven a pecar.

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Jesús se regocijó

Para contestar a la pregunta ¿Nuestras emociones le importan a Dios? Vamos a comenzar en Lucas 10:21 donde nos menciona que Jesucristo se regocijó en el Espíritu Santo porque su Padre reveló la sabiduría e inteligencia a los niños, a personas con corazón noble, inocentes en alma. Dios siempre nos quiere ver gozosas y que vivas tu vida plena, sin embargo, muchas veces queremos hacer la felicidad una meta que tenemos que alcanzar y cuando hacemos esto nos alejamos de Dios porque Él no se maneja de esta manera. Ya que si un día Dios no te da lo que tú buscas por qué no es su voluntad o su tiempo tú te vas a desanimar y esto te va a alejar de Dios porque Él no te está dando esa «felicidad» que crees que te conviene. 

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Jesús se enojó

En Juan 2: 13-25 nos habla de cómo Jesús se enojo con los Israelitas porque convirtieron al templo en un mercado y para Él eso fue una falta de respeto hacia la casa de su Padre. Su emoción fue normal pero su enojo nunca se convirtió en ira, nunca lo llevó a pecar. La ira es un sentimiento negativo que no edifica, no viene de Dios y te aleja de Su presencia. En Su Palabra Él nos dice que antes de ser sus hijos éramos hijos de ira porque no le pertenecíamos (Efesíos 2:3). Ya que esta emoción en general se expresa con gritos, insultos, golpes hacia una persona, estas acciones son pecado (Efesíos 4:26-27).

Jesús estuvo triste

En Mateo 26:37-39 habla de cómo Jesús estaba sufriendo por qué pronto lo iban a crucificar. Él menciona “Estoy muy triste. Siento que me voy a morir” estaba experimentando sufrimiento ya que sabía a lo que se enfrentaría. Pero Él confío en los planes de Su Padre y entró en depresión o ansiedad porque en todo momento Él puso la voluntad de Dios primero en su vida.

Cuando tú te sientas con estas emociones debes de depositarlas en el Señor y permitir que Él actúe en tu vida porque Él quiere estar contigo en tu dolor. En 2 Corintios 7:10 dice: “Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.”

El arrepentimiento debe ser sincero para sentirnos plenas, la palabra de Dios dice: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” 1 Juan 1:9. La tristeza que viene de Dios se resume en esta exclamación: “Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos” (Salmos 51:4).

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Hablando acerca del temor

El temor a pesar de ser una emoción normal tiene dos variantes, una que es para tu crecimiento espiritual y otra que te aleja completamente de la presencia de Dios. El primer tipo es el de temor a Dios, y no significa que vas a tener miedo a algo. Más bien, es un temor reverencial a Dios; una reverencia por su poder y gloria. (Salmo 111:10).

El otro tipo de temor que no viene de Dios es el miedo, no viene de Él porque Dios jamás va a querer atormentarte. Este temor en ocasiones no te deja dormir y te hace estar constantemente alerta, no beneficia tu vida, no te edifica, al contrarío te aleja de Dios porque estás dejando de confiar en Su poder. (Isaías 41:10).

Respondiendo a la pregunta ¿Nuestras emociones le importan a Dios? Podemos entender que Dios nos regaló todas sus emociones y son importantes porque gracias a ellas podemos experimentar, disfrutar cada detalle de la vida y darle importancia a lo que merece importancia. 

Ahora que sabemos que las emociones son importantes para Dios ¿Cómo podemos controlarlas? Haz click abajo para leerlo

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Autora Wendy Cantu - Soy Joven Cristiana

Autora: Wendy Cantú

Hija de Dios, enamorada de su familia y de la vida en Cristo. Feliz de ser seguidora y amadora de Jesucristo. Mexicana residiendo en Colorado, con mucho sueños puestos en las manos del Creador.

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